//La regla que cambia en la superfinal y puede incidir en los planteos de los técnicos

La regla que cambia en la superfinal y puede incidir en los planteos de los técnicos

Copa Libertadores

Se suprime el gol de visitante y, en caso de empate de resultados en ambos partidos, habrá un alargue de 30 minutos en el Monumental.

Para despedir al formato de ida y vuelta en las finales de la Copa Libertadores, la cita no pudo tener mejores invitados: será el Superclásico entre Boca y River. La Conmebol determinó que en 2019 sea una final única a decidirse en Santiago de Chile. Pero en la presente final hay un cambio respecto de las otras series del actual torneo que puede incitar a plantear de forma distinta los choques.

Desde el año 2005, en el torneo se implementó la regla de los goles visitantes en los mano a mano. La medida fue una forma de copiar lo que se hacía en Europa, en la Champions, con la idea de evitar más definiciones por penales, pero se implementó con una salvedad en la final

El torneo europeo se define a final única, pero en este lado del mundo (y hasta el año que viene) se jugó siempre ida y vuelta con una excepción: la regla de goles de visitante no cuenta. Además, desde esa Libertadores de 2005 se instauró que, ante un eventual empate al cabo de los 180 minutos de tiempo regular, se juega un tiempo suplementario antes de definir desde el punto del penal.

Con este formato, los encuentros se pueden plantear diferente a los otros cruces ya que, dicho por los propios protagonistas, cuando corre la regla de los goles de visitante importa más mantener el cero en el partido como local, o salir a buscar un gol urgente como visitante. Para la final entre Boca y River esto no correrá. Y podrían darse 30 minutos más de final en el césped del Monumental.

Bieler festeja un gol para la Liga de Quito en la final frente a Fluminense en 2008. (EFE)

Bieler festeja un gol para la Liga de Quito en la final frente a Fluminense en 2008. (EFE)

Desde aquel 2005, solamente dos finales fueron a tiempo suplementario, y luego se definieron en los penales. La primera en 2008, cuando se consagró la Liga de Quito dirigida por Edgardo Bauza. En aquella oportunidad ganó 4-2 la ida en Ecuador y cayó 3-1 en Río de Janeiro, para luego imponerse por 3-1 desde los doce pasos.

La segunda ocurrió en 2013, cuando levantó el trofeo el Atlético Mineiro que tenía como figura a Ronaldinho. Los de Belo Horizonte cayeron 2 a 0 con Olimpia en Paraguay y repitieron el resultado a su favor en Brasil. Fue 4-3 en los penales tras los 30 minutos agregados.

Ronaldinho campeón de la Libertadores con Atlético Mineiro. (AP)

Ronaldinho campeón de la Libertadores con Atlético Mineiro. (AP)

Si ya resulta infartante pensar en los próximos dos partidos que se vienen en la Bombonera y Núñez, no cuesta imaginar que 30 minutos más de agregado en la serie sean demasiado para los corazones de los hinchas.

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