//En su Día, tres madres de Héroes de Malvinas cierran heridas después de 36 años

En su Día, tres madres de Héroes de Malvinas cierran heridas después de 36 años

Día de la Madre

Carmen, Dalal, y Raquel hicieron el viaje que esperaron toda su vida. Fueron hasta Malvinas y pudieron reconocer la tumba de sus hijos caídos en la guerra. La primera es la madre del soldado entrerriano Eduardo Araujo.

Sus hijos viajaron al Sur enfundados en uniformes verde oliva sin decirles bien adónde iban y por qué. El último recuerdo que tienen es el de los chicos arriba de un camión militar. Algunas pudieron darles un abrazo de despedida, otras tuvieron que conformarse con un saludo a la distancia. Las tres debieron esperar 36 años para hacer el viaje que esperaron toda su vida. El 26 de marzo llegaron hasta el cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas, y pudieron reconocer la tumba de sus hijos caídos en la guerra. Por primera vez, este Día de la Madre las acompañará la certeza de saber que sus hijos descansan en paz, allá en el lejano Sur.

«Siento que lo vuelvo a tener». Cierra los ojos Carmen (82) y jura que lo ve. No le hace falta observar el cuadro que tiene colgado de su hijo en el comedor, ese que ahora aprieta fuerte contra el pecho. Solo le basta con oscurecer la mirada y es ahí entonces cuando aparece él, Eduardo Araujo Penónoriundo de la ciudad de Colón, uno de los primeros siete héroes de Malvinas identificados. Intenta imaginarlo cómo sería ahora de grande, pero no puede. Lo ve como lo vio la última vez, cuando él tenía 19 años y para despedirse levantó sus dos dedos pulgares y le dijo: «Va a estar todo bien».

Para Raquel (83) la localización de su hijo fue la promesa cumplida. Cuando viajó en 2009 recorrió las tumbas de los héroes argentinos, pero ninguna llevaba el nombre de Daniel Ugalde, que apenas tenía 20 años cuando luchó por el país. En ese momento, cuenta, levantó la mirada al cielo y con sus mejillas que rozaban el viento helado de Malvinas, dijo: «Te prometo Danielito que te voy a devolver el nombre, te lo prometo».

El cuarto del hijo de Dalal sigue intacto, como él lo tenía en 1982 (Clarín).-

Dalal es la mamá de Daniel Massad y el día que se reencontró con su hijo en las islas se acostó sobre la placa que lleva su nombre y despacito le dijo: «Dani, en estos años no sabés todas las cosas que pasaron». Así le relató uno a uno los momentos más importantes que ocurrieron en estas casi cuatro décadas. Ahora, en el calor de su casa de Banfield, la mujer dice que las heridas empiezan a sanar: «No era consciente de la necesidad que tenía de poder tener un lugar donde llorar con él».

Este Día de la Madre será para estas tres mujeres, como también para todas aquellas quienes volvieron a recuperar la identidad de sus hijos fallecidos en Malvinas, una oportunidad para el alivio definitivo, publica el medio capitalino. Lejos de esa placa fría que identificaba a 123 tumbas con la frase «Soldado argentino solo conocido por Dios», ahora será para ellas su soldado argentino reconocido por mamá.

En los Araujo, la noticia movilizó tanto a toda la familia que hoy se reunirán en Colón, Entre Ríos. Allí los otros nueve hermanos (junto a sus hijos) que tiene Carmen se juntarán para comer un asado y recordar a Eduardo. Los Ugalde harán lo propio en la casa de uno de los otros dos hijos que tiene Raquel, mientras que los Massal planean lo mismo, con un brindis antes del almuerzo como homenaje a Daniel. Un brindis por la certeza.

Raquel, con la foto de su hijo en brazos (Clarín).-

Raquel fue la primera madre a la que le comunicaron la identificación de su hijo: «Cerré los ojos y escuché con atención. Las palabras que oí segundos más tarde fueron un antes y un después. Confirmaron algo que yo ya sabía: era Daniel, mi hijo estaba ahí». Carmen supo también que su ‘Eduardito’ yace bajo la cruz número 16 del Sector B3 en el cementerio de la Isla Soledad. Dalal apretó fuerte la mano de su marido y juntos escucharon la noticia.

Carmen en ese mismo momento también recuperó las pertenencias que descansaron durante décadas junto al cuerpo sin localizar de su hijo. Esas que ahora guarda en un folio como un tesoro: una postal con la imagen de la virgencita de la Merced, una pulsera de plata, una libreta del Ejército, una factura del pago de la cuota de una materia que debía del secundario y una cédula de conducir casi sin estrenar.

Dalal tiene el cuarto de su hijo intacto. Un póster del Mundial 74, la foto del viaje de egresados a Bariloche, la televisión amarilla desde donde miró el programa «24 horas por Malvinas», la cama hecha, preparada para un regreso que nunca llegó. Para ella es su santuario donde puede hablar con Daniel.

Raquel mantiene guardadas en una caja de zapatillas de la década del 80′ las ocho cartas que su hijo le mandaba desde el Sur. Cuenta que sólo las leyó dos veces: cuando las recibió y luego de visitar su tumba en las islas: «Nunca nos habló sobre la guerra, solo decía que sacaría a los ingleses de nuestras tierras y describía lo que veían sus ojos». Pero había algo que se repetía en cada texto escrito a puño y letra. Daniel era fanático de San Lorenzo y en toda oportunidad preguntaba cómo había salido el ciclón.

Hoy, estas tres «madres de Malvinas» tendrán su día para cicatrizar la herida, publica Clarín.