//El «Rastrojero» cumplió 66 años: Historia del emblemático utilitario argentino

El «Rastrojero» cumplió 66 años: Historia del emblemático utilitario argentino

Su origen y su ocaso

Fue fabricado desde 1952 hasta 1979 con diferentes versiones. En Buenos Aires, hubo una caravana para festejar su aniversario. El error que terminó creando a uno de los autos más emblemáticos de Argentina.

Sus autopartes eran fabricadas con la precisión de los materiales para aviones, e incluso una partida incluyó material aeronáutico, pero el día que se presentó en sociedad no contaba con sus vidrios parabrisas: todo eso, y mucho más, le pasó al Rastrojero, un vehículo emblemático para los argentinos, que la semana pasada cumplió 66 años. Fabricado desde 1952 hasta 1979, su nombre fue elegido con la misma simpleza que tenía su diseño, ya que se lo bautizó así porque estaba «preparado para andar en los rastrojos».

Mecanizar el campo

Fue hijo de la misma fábrica de la que salieron el auto Justicialista y el avión Pulqui. Se trataba de IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado), creada en 1927 bajo el nombre de Fábrica Militar de Aviones.
El origen de este vehículo surge de una compra fallida. Resulta que, durante la época de Perón, la idea era mecanizar al agro. En 1950, el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI) importó de los Estados Unidos 2500 tractores Empire, rezago de la Segunda Guerra Mundial. Como los tractores estaban diseñados para el acarreo de armamento y no para tareas agrícolas, produjeron numerosos accidentes que llevaron al gobierno a retirarlos de circulación ¿Qué hacer entonces con los motores de esos 2500 tractores inútiles?

El surgimiento

Fue ahí cuando surgió la idea de Raúl Salvador Gómez, un chaqueño que pasó a la historia como el ingeniero aeronáutico que en solo 87 días diseñó el Rastrojero. Los técnicos reutilizaron piezas centrales del tractor Empire, como el motor a nafta, el embrague, la caja de velocidades y la columna de dirección. El resto del vehículo fue diseñado por el equipo técnico de Gómez.

Se trata de uno de los primeros vehículos que se hizo en el mundo fuera de los Estados Unidos y Europa. Para 1953 empiezan a salir los primeros Rastrojeros en serie. Ese año se hicieron 1080; en 1954, 2081 (ya 800 con motor Diesel) y en 1955, 3337 (ya todos Diesel). Todo lo que se hacía se vendía por concesionarios mitad públicos y mitad privados, mediante un sistema de créditos accesibles. En los 60 las ventas rondaron las 3000 y 4000 unidades anuales, pero la explosión llegó en 1975, cuando se vendieron 12.021.

Gran ventaja
En la década del 50 el consumo de una camioneta Ford era de un litro cada 7 kilómetros, mientras que el Rastrojero gastaba un litro cada 15 kilómetros (y llevaba gasoil, que costaba un quinto de lo que valía la nafta).

Muy gasolero

Su precio también era «gasolero». Según la revista «Automotores argentinos», en 1961 el Rastrojero D4M Diesel costaba $296.180 moneda nacional, mientras que una Ford F100 valía 427.100 pesos moneda nacional. Además de transformarse en un emblema de la industria nacional, fue un utilitario rústico y eficiente para el transporte de hasta una tonelada, apto para el desplazamiento sobre tierra y barro y regular desempeño sobre pavimento.
Pero esta historia no tuvo un final feliz. Luego de haber vendido 136.416 unidades en sus casi tres décadas de vida, el 24 de julio de 1980 la aventura llegó a su fin. Ese día se cerró la empresa que lo fabricaba debido a una intervención en la que se decidió liquidarla.

Caravana de cumpleaños

Una veintena de rastrojeros, tan argentinos «como el mate y el asado», marcharon hoy en caravana desde el barrio porteño de San Telmo hasta el partido bonaerense de San Martín, para celebrar y conmemorar este vehículo fuerte y barato que cumple 66 años.
«El rastrojero es parte de nuestra historia, es el primer vehículo de fabricación a gran escala del país, es bueno, fuerte, fácil de arreglar, barato, ideal para los trabajadores. Es parte de nuestra identidad, tan argentino como el mate y el asado», dijo a Télam Héctor Fermoselle, del Club del Iame -Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado-.
Casi veinte rastrojeros de distintos años, colores, algunos con cajas de madera y hasta pintura original, eran exhibidos sobre uno de los laterales del Parque Lezama, bajo una leve llovizna. Fuente: (La Nación – Télam).-

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